Desde hace años soy terapeuta de pareja y la experiencia me ha enseñado estrategias para llevar una vida más sana, satisfactoria y duradera en una relación.

La terapia de pareja es una inversión, ya que puede hacer que tu relación crezca de una forma positiva y se vea enriquecida.

Las bases fundamentales de una relación de pareja son las siguientes:

  • La comunicación:

La comunicación asertiva, respetuosa y honesta dentro de una relación es la base de cualquier pareja sana. Un conflicto sin resolver o un malentendido puede suponer dolor sin ningún tipo de ganancia.

Una relación de pareja no consiste en una lucha por saber quién lleva razón, tampoco consiste en ganar o perder en una batalla, una relación consiste en negociar para llegar a acuerdos en los que las dos partes puedan sentirse cómodas y satisfechas de algún modo. Es fundamental entender la importancia de ceder, estableciendo un equilibrio y objetivos comunes.

Al ser seres que venimos de distintas realidades, podemos tener intereses distintos, lo importante es expresar estos intereses e intentar entenderlos para evitar conflictos innecesarios.

Como herramienta para mejorar la comunicación, puede bastarte con sentarte en una mesa para establecer un listado de los intereses de uno y otro para afrontar con mayor facilidad los conflictos que puedan surgir de cara a un futuro, estableciendo un código lo más común posible. En otras ocasiones esto no es suficiente y la ayuda de un profesional puede ser requerida.

  • La tolerancia:

La tolerancia es un pilar muy importante dentro de nuestra pareja y también sirve para afrontar la vida en general. No podemos pretender que las personas reaccionen ante situaciones de la misma forma en la que lo haríamos nosotros, así que deja de esperarlo, pues te generará frustración sin ningún tipo de resultado.

Aprovecha estas distinciones para enriquecerte y no para destruir tu relación intentando imponer tu punto de vista. Si tuviéramos a nuestro lado a una persona igual a nosotros y con las mismas reacciones, sería algo muy aburrido, plano y sin emociones.

  • El respeto y la sinceridad:

Muchas veces tenemos miedo a ser sinceros dentro de nuestra relación por la imagen que nuestra pareja se pueda hacer de nosotros o por temor a generar un problema. Sin embargo, con la sinceridad ahorraremos conflictos futuros desde un principio.

Intenta que tu pareja se sienta respaldada y sienta tu apoyo en privado y en público a pesar de tener diferencias. No olvides que formáis un mismo equipo.

  • Generar un ambiente de seguridad:

Este apartado se refiere al concepto de EQUIPO, mencionado anteriormente, una palabra que es muy importante tener presente. Esto es algo que creamos nosotros a lo largo del tiempo, creciendo en una dirección común, lo que fomenta a su vez el compromiso. Nos dirige a conocernos mejor promoviendo la complicidad y la unión.

  • Disfrutar de espacios independientes:  

Para poder hacer disfrutar a tu pareja nunca puedes olvidarte de ti, pues en tu felicidad estará la del otro y no al revés como muchas veces se piensa.

Disponer de independencia y un espacio propio dentro de la pareja para poder crecer como persona individual hará que la pareja crezca también. Pasar todo el día juntos puede quemar el motor de la relación, convirtiéndola en algo aburrido y monótono.

Esto no quiere decir que no disfrutes del tiempo junto a tu pareja. Tiene que ser algo equilibrado, compartiendo espacios que os hagan felices a los dos, incluso involucrando al otro en los propios hobbies sin que se adueñe de ellos.

  • Cero reproches:

Los reproches nos estancan en el pasado y no nos dejan avanzar de ningún modo. Es caminar para atrás como los cangrejos. Los reproches nos cargan el ego, sin embargo, humillan a la otra persona y provocan que el otro esté a la defensiva, dificultando cualquier intento de resolver un conflicto y arruinando la comunicación. Una persona a la defensiva deja de escuchar cualquier cosa que le quieras decir.

Recuerda, la pareja no es una lucha de egos ni de poder, no es un pulso. En un pulso, si haces demasiada fuerza puedes dañarte un músculo, no dañes tu pareja.

  • Pide disculpas:

Una relación de pareja es algo de dos, con lo que, si quieres que funcione, no puedes ponerte por encima del otro y alimentar tu propio ego. Por ello, si crees que te has equivocado reconócelo y exprésalo. Esto último es muy importante. Muchas veces asumimos que nos hemos equivocado, pero no se lo comunicamos al otro; entonces, ¿de que sirve?

Disculparse es un acto de generosidad y valentía, en ningún momento una actitud perdedora o un gesto de debilidad. No es fácil admitir un error y gestionar las emociones que esto conlleva.

  • Haz un ejercicio de agradecimiento:

En nuestras relaciones sociales, no solo en las de pareja, estamos acostumbrados a decir lo que nos parece mal o nos disgusta, pero damos por hecho todo lo bueno que la otra persona hace por nosotros o las cosas que nos aporta. Por ello, intenta hacer un ejercicio diario de agradecimiento. Por ejemplo, “gracias por haber venido hoy antes de trabajar, me alegra el día tenerte de vuelta” o “gracias por haberme hecho reír tanto hoy”.

  • Generosidad:

Intenta no cargar al otro con tus responsabilidades, esto puede hacer sufrir a la relación. Equilibrar los roles es algo sano. Cuando sólo uno de los dos carga con todo, puede verse afectada la pareja. Podéis establecer los roles previamente para que así no haya problemas y cada uno se responsabilice de su parte.

  • Confianza:

La confianza, junto con la comunicación, es otra de las bases para que una relación funcione. Si ésta no existe, la incertidumbre, las dudas, los celos, los miedos y las inseguridades, generadas normalmente por un problema de autoestima, pueden quemarla y romperla. Dale confianza a tu pareja y provocarás recibirla del otro.

  • Trabaja el resentimiento:

No te vayas a la cama con un conflicto por resolver. Tu problema no se va a solucionar durmiendo porque no es una pesadilla, es un problema real y depende de vosotros ponerle solución, en ningún caso depende del tiempo. Probablemente el tiempo sólo aliviará la tensión a corto plazo, haciendo que a largo plazo éstos se hagan más grandes y más difíciles de resolver.

  • Empatía:

Cuando un miembro de la pareja se sienta mal o haya cometido un error, intenta ponerte en sus zapatos, ¿qué es lo que le ha llevado a sentirse así o a hacer tal cosa?

Esto hará más sencillo que no se acumule el resentimiento y fomentará el perdón y la evolución de la pareja hacia algo sano.

Por último, recuerda este mantra: la mayoría de parejas no se rompen por falta de amor, sino por falta de comunicación.

Si consideras que algunos de estos pilares fundamentales se tambalean, recurre a terapia de pareja antes de que sea demasiado tarde. No utilices la terapia como último recurso, sino como un recurso más.

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