Según estudios de la psicología, se ha comprobado que somos nosotros los que inconscientemente elegimos a un determinado perfil de persona en función de lo que tenemos o nos falta emocionalmente y según el estilo de apego generado a lo largo de nuestra vida.

Hay personas que atraen a otras personas perdedoras o ganadoras, a enfermas o sanas, dependientes o independientes, dominantes o sumisas, etc…

Hay muchos motivos por los que se puede caer en la elección de una pareja insana, aquí describimos algunos:

  • Provenir de un hogar roto o en el que ha habido violencia física o emocional
  • Progenitores demasiado perfeccionistas y críticos
  • Padres autoritarios
  • Sentimiento de rechazo durante la crianza (hijos no deseados, no cumplir las expectativas de los padres, etc…)
  • Padres sobreprotectores
  • Haber vivido en un hogar con algún miembro en situación de dependencia. Esto hace que la crianza de los hijos pueda pasar a un segundo plano
  • Haber ocupado roles en tu infancia que no te correspondían (cuidado de los hermanos, mediador en discusiones dentro de la familia, etc…)
  • Experiencias traumáticas pasadas que todavía arrastramos en nuestro presente

Estas personas poseen una baja autoestima y un autoconcepto pobre y tienen muchas dudas y sentimiento de pérdida a la hora de saber que quieren en la vida o tener perspectiva de futuro. Cargan cada día con un pasado doloroso, teniendo dificultades para superarlo y sufriendo crisis existenciales y sentimiento de vacío.

Algunos tipos de parejas insanas son:

Parejas obsesivas:

Este tipo de parejas están formadas por una persona obsesiva y su blanco. La persona obsesiva hace mención a sentir una pasión descompensada por su pareja, quien se siente muy reconfortado por recibir este deseo tan extremo.  Sin embargo, con el tiempo, genera ansiedad y confusión emocional.

La persona obsesiva en la pareja, es alguien que nunca se verá lo suficientemente saciada de amor, por ello siempre pide más y más en todos los sentidos, no solo a nivel sexual. Exigirá más amor, más cuidados, más tiempo, etc… Esta persona lo describe como un amor intenso, pero en realidad es tan solo un anhelo por querer conseguir aquello que no tiene. Siente un vacío profundo y nunca alcanzará sin ayuda la conformidad y la satisfacción. Esto tiene como consecuencia el acabar culpando al cónyuge de su infelicidad y dolor.

Esto provoca que el otro miembro de la pareja al que nos referiremos como co-obsesivo, acabe alejándose cada vez más física y emocionalmente por no poder cumplir con las exigencias del otro. Este amor tan “intenso” ha generado un vínculo muy difícil de romper, llegando a sentir que no podrá vivir sin su pareja, atraído por la intensidad del romance, y a la vez, este mismo sentirá inseguridad por la inestabilidad de su pareja.

Tanto el obsesivo como el co-obsesivo provienen de un hogar que ha carecido de un vínculo afectivo sano, con lo cual se enganchan a la intensidad de un amor que nunca obtuvieron e intentan llenar con estas sensaciones el gran vacío emocional que sienten.

Parejas codependientes:

Las personas codependientes tienden a sentirse responsables de los sentimientos, pensamientos y acciones de su pareja y sienten que deben anticiparse a sus necesidades. Creen que están en la obligación de solucionarle los problemas al otro y a hacer cosas que no desean realmente hacer, todo por la felicidad del otro, ya que tienen muchísimo miedo a que su pareja les abandone. Estas personas suelen venir de familias disfuncionales, sienten culpa, se victimizan y temen el rechazo.

Generalmente, estas personas no sintieron la suficiente aprobación por parte de sus padres y tampoco tienen de adultos la aprobación de ellos mismos. No se aman, por lo que tienen dificultades para amar a otros de una forma sana. Han aprendido a relacionar el amor con el dolor y esto para ellos es algo normal. Por ello, hacen cosas que no desean como, por ejemplo, acostarse con su pareja sin tener ninguna gana de hacerlo, solo por satisfacer. Tienen la creencia de que no merecen felicidad (una creencia semiconsciente) así que se conforman con sentirse útiles para el otro y así evitar que les puedan dejar.

Cuando perciben que su pareja se aleja, utilizan la manipulación desde el rol de víctima para retener al otro.

Algunos de los roles insanos según el análisis transaccional de Eric Berne son:

Víctima: las personas que ejercen el rol de víctima suelen buscar a personas que sienten culpa con facilidad y que además tienen muchos deseos de salvar a otros de las heridas de su pasado. “Yo voy a protegerte y a curarte todo el daño que te han hecho”.

Estas parejas no hacen más que realimentar sus roles sin solucionar el problema emocional que ambos tienen de base.

La realidad es que cada uno debe salvarse a sí mismo, si no se puede en soledad, con la ayuda de un profesional. Nadie más que tú mismo podrá salvarte.

Salvador:

Las personas salvadoras, como hemos mencionado anteriormente, suele involucrarse con alguien que juega el papel de víctima. Los salvadores, alimentan su autoestima sintiendo que su pareja les necesita, porque así se sienten más válidos. Desde pequeños, han aprendido a solucionar los problemas al otro y sienten mucha frustración cuando no les agradecen el esfuerzo realizado.

Este tipo de personas suelen venir de familias en las que alguno de los progenitores ha estado ausente y han tenido que encargarse de tareas que no les correspondían en función de su edad, por ejemplo, escuchar los problemas de alguno de sus progenitores, cuidar de sus hermanos pequeños, etc…

Esto ha hecho que aprendan a atender las necesidades de los otros antes que las suyas, haciendo de las necesidades de los demás sus necesidades.

Persecutor:

Éstos son personas muy críticas con su pareja, señalando constantemente los errores de ésta. Prácticamente nada de lo que el otro hace les parece bien. Son personas exigentes y perfeccionistas y suelen atraer a parejas a las que les gusta ejercer el papel de víctima.

En una pareja compuesta por persecutor-víctima, es probable la aparición de una tercera persona ya sea en forma de familiar, amigo o amante. Esta tercera persona ejercerá el rol de salvadora. El amante aparece para salvar a la víctima de su relación infeliz, aportándole apoyo, comprensión, tolerancia, etc…

Algunas actitudes adquiridas en pareja en función de la teoría de las relaciones humanas son los siguientes:

Abnegación: la persona abnegada busca en su pareja a un padre o a una madre, alguien por quien sentirse protegido y de quien recibir el afecto que en otros momentos de su vida no obtuvieron. Están dispuestos a hacer cualquier cosa por recibir ese amor, incluso a renunciar a sí mismos, siendo personas extremadamente complacientes.

Las personas abnegadas suelen proceder de familias con madre o padre autoritarios y prejuiciosos con poca apertura mental.

Estas personas se preocupan demasiado por atender las necesidades de los demás si esperar ser correspondidos. No obstante, pueden llegar a vivir con un gran resentimiento.

Ensoñación: las personas ensoñadoras buscan una pareja ideal que les dará la felicidad eterna. Basan el amor en un ideal romántico, “lo doy todo por amor”, “el amor lo puede todo”,  “sin ti me muero”,  “si tú te tiras, yo me tiro”, etc…

Estas personas tienden a ser idealistas y no se enamoran de sus parejas sino de cómo les gustaría que fueran. Niegan la realidad de cómo es su pareja y justifican cualquier comportamiento que la otra persona pueda tener. Se centran demasiado en el corazón y en los sentimientos y dejan a un lado la razón y la lógica.

Manipulación: las personas manipuladoras suelen ser arrogantes y caprichosas, se centran en la apariencia y persiguen el triunfo, “el fin justifica los medios”. Suelen ser personas seductoras.

Tienen a ser analíticas y calculadoras, estudiando los puntos débiles de las personas para poder sacar provecho. Los manipuladores podrían llegar a casarse con alguien por el mero hecho de tener una posición social o una estabilidad económica o familiar.

Estas personas pueden venir de hogares en los que ha habido una madre autoritaria y un padre sumiso o viceversa, teniendo el modelo de que a través de la manipulación alguno de los dos progenitores siempre conseguía aquello que quería.

Autosuficiencia: las personas autosuficientes generalmente no buscan pareja por el hecho de haber sido decepcionadas en el pasado y no consideran que merezca la pena. Les cuesta crear un vínculo afectivo profundo porque temen volver a entregarse en una relación y sufrir otra decepción.

Ejercen un papel de personas desencantadas con la vida, transmiten amargura y son desconfiadas. Cuando están en pareja intentan centrarse en el trabajo o si tienen hijos, en la educación y la crianza de éstos.

Estas personas no tienen porqué provenir de un tipo de familia en concreto. Este rol suele desarrollarse a partir de numerosos fracasos sentimentales.

Si te ha gustado este artículo y que crees que puedes necesitar ayuda no dudes en pedirla. Los roles y las actitudes nocivas pueden modificarse si logras reconciliarte con tus experiencias pasadas y contigo mism@.

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